La vida sonora de Lynn Fainchtein

Travesías México, una revista con contenido cultural y estilo de vida entabla una charla amena como Lynn Fainchtein. En donde hace un recorrido sonoro por todos los matices tonales de su carrera y las variaciones acústicas de su vida profesional.

El comienzo de la sinfonía comenta Lynn a Travesías comenzó desde que era pequeña, “[…] Cuando nací, a mis padres les regalaron un disco de los Beatles con Pete Best, todavía sin Ringo Starr, y aún lo tengo […] Después, yo compré el Foxtrot de Genesis, uno de Rush y, obviamente, los de Led Zeppelin. Sí, ésos fueron los primeros". Bases musicales que marcaran su amor por la música.

Ni las muñecas, ni coches, ni algún otro tótem que suele existir en la infancia, le hacían entrar en catarsis como la música, Declarada adolescente nerd, mostró una afición más grande por la música y el entramado de emociones, sensaciones que le provoca, según comenta a la revista: “Lo único que siempre me interesó fue la música y comprar discos. […] No hacer música, lo que me gustaba era el objeto en sí y el oír lo que me provocaba escuchar cierta canción; eso es lo que ha movido mi vida”.

Amante de cualquier tipo de expresión musical, ha encontrado y establecido un estrecho entre los viajes y la música. Su personal estilo de seguir alimentado su musicofilia, así como aumentar su repertorio. Repertorio que contribuye a desarrollar y ejercer su profesión laboral como supervisora musical, es decir, Lynn es la encargada de sonorizar o musicalizar muchas de las películas que vemos en pantalla grande o muchos de los anuncios que vemos en televisión.

Sí, esos sonidos, música que le dan sentido a lo que vemos en pantalla. Esa es Lynn, una música, interpretante y ejecutante sin instrumento alguno más que su pasión por la música, además del bagaje cultural-musical que ha adquirido en su vida sonora.

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Iñárritu y su filme pródigo: “The Revenant”

Lynn Fainchtein platica con Billboard sobre el abastecimiento y la distribución musical.